Albuquerque, Nuevo Mexico,
2 de abril, 1998
Carta abierta al FSLN, al pueblo nicaraguense y otros de nuestra comunidad global para
quienes las recientes acusaciones de Zoilamerica Narvaez de abuso sexual por parte de
Daniel Ortega son de grave preocupacion:
Escribo como alguien que ha apoyado por mucho tiempo al FSLN. Conoci a Daniel
Ortega en Cuba, años antes de la victoria sandinista de 1979. Escribo como alguien que
vivio en Nicaragua de 1980 a 1984, y -como muchos en aquella pequeña comunidad- conoci
sobre el abuso del que se acusa a Ortega.
Lo sabiamos y mantuvimos silencio por nuestro deseo de apoyar a la revolucion
sandinista, por temor, y nuestra percepcion de que esta es la historia de Zoilamerica,
para ser contada o no por ella. Estoy avergonzada de nuestro silencio, pero tal vez el
tiempo y lugar no permitieron otra alternativa.
Escribo como mujer, y porque soy una mujer estoy profundamente consciente de las
formas en las cuales se puede abusar del poder -mas frecuentemente por la derecha
tambien mucho mas impactante, por la izquierda-. Escribo como una revolucionaria
socialista y feminista, convencida de que hasta que el tema del poder sea abordado dentro
de los movimientos por cambios sociales no puede ser consolidado el cambio social real. Si
algo aprendimos de la decada pasada es que a menos que la revolucion represente a todo el
pueblo -mujeres, hombres y niños, ancianos, los discapacitados, las personas de color,
las lesbianas y homosexuales- no todo el mundo la defendera en tiempos
dificiles.
Zoilamerica Narvaez ha tomado un paso de mucho valor. Nunca es el momento
"correcto" para una revelacion como esta. Siempre hay un congreso del partido a
realizarse pronto o un abuelo que puede morir si se hace publica esta informacion, o una
madre cuyas sensibilidades seran ofendidas (donde estaba la madre cuando debia haber
estado protegiendo a su hija?).
Como sobreviviente de una ninez de abuso sexual, puedo decir que nunca hay un
momento en el que sea mas facil hablar que otro. Hemos sido condicionados para mantener
silencio, proteger a nuestros abusadores, a no "lavar la ropa sucia de la familia en
publico".
Es demasiado facil culpar a la CIA de una acusacion como esta. Aunque es doloroso
ver a alguien de la izquierda involucrado en este tipo de cambio de culpa. Seguramente, el
gobierno de EE.UU. y la CIA son responsables de mucho de lo que hemos sufrido. Pero esto
no debe evitar que examinemos nuestras propias filas, los abusos de poder alli, y el
descubrirlos en las vidas de nuestras familias, donde por generaciones las estructuras
patriarcales han encubierto los abusos de poder.