Augusto C. Sandino 1895-1934
Conclusión 

 

Según el mito de génesis Maya-Quiché, el mundo fue engendrado por Tepeu, el Señor, con la ayuda de Gucumatz, una criatura mítica mitad-celestial y mitad-terrenal representada por la serpiente emplumada. Cuando se encontraron, de sus meditaciones, palabras y consejos, la tierra nació; de la inmovilidad y silencio de oscuridad, el mundo entró en su existencia. En la experiencia del Maya-Quiché, el poder y sabiduría del Creador fueron mediados y complementados por la serena compañia de la serpiente mística.

Este estudio ha intentado llamar la atención a la dimensión religiosa de la vida de Augusto Sandino y sus experiencias, y trazar el desarrollo milenarista del guerrillero. El uso de este método deja que veamos que Sandino actuó de acuerdo con el modelo que muchos otro profetas milenaristas y mesías del Tercer Mundo han seguido, y es similar al elemento gnostico moderno que alimentó a régimenes totalitarios en este siglo.

La vida de Sandino es un ejemplo de lo que seres humanos son capaces cuando, absorbidos por su orgullo, perdidos en desesperación y aplastados por la ansiedad de nuestra existencia, buscan alivio y salvación conclusiva en la certeza mundana. Pero pensar que la esperanza religiosa es responsable de estos resultados sería trazar conclusiones equivocadas. "En la esperanza encontramos salvación," San Augustín nos dice,"pero la esperanza que se ve no es esperanza." La esperanza verdadera es "la fe en cosas no vemos," y requieren valor "por que cómo puede un hombre tener esperanza en lo que ve?," preguntó, "pero si tenemos esperanza en lo que no vemos, entonces esperamos con paciencia." La paciencia es una cualidad muy rara en los revolucionistas.

Si el discernimiento de Salman Rushdie sobre los nicaragüenses es correcto, que para entender a sus vivos debe llegarse a una comprensión de sus muertos, entonces el estudio de una figura nicaragüense tan influyente como Augusto Sandino puede sólo contribuir a nuestra comprensión de la Nicaragua actual. Sería más fácil entender por qué un hombre como Marco Antonio Bonilla, creyendo ser el hijo de Dios en el Mercado Oriental durante Pascua 1992 en Managua, atrajo muchedumbres en busca de un favor, una cura milagrosa o una simple bendición. Sería más fácil entender que las brujas tiene sindicato en Nicaragua. Sería más fácil entender cómo la ola de violencia Sandinista en el verano de 1993 buscó justificación en la defensa de lo que ellos llaman las ganancias de su revolución.

El comentario de Rushdie es perspicaz no sólo porque identifica que tanto nicaragüense fácilmente conecta a Sandino con Cristo, pero también porque muestra que las esperanzas milenaristas todavía flotan en la superficie en el pais. No es una sorpresa, por consiguiente, que un gran número de nicaragüenses todavía se identifica con, y venera la figura de, Augusto Sandino. Por estas razones una investigación de las tendencias milenaristas de los seguidores de Sandino en Nicaragua es un tema rico para futura investigación.

El intento de Sandino de sacar al mundo de la oscuridad y recrearlo con la luz de las revelaciones de la nueva era, es paralelo al mito de génesis Maya-Quiché en una manera importante. Gucumatz ha venido a la ayuda de Tepeu una vez más. Pero en lugar de palabras y meditaciones, trajo sangre y revolución.