Según el mito de génesis Maya-Quiché, el mundo fue engendrado por Tepeu, el Señor,
con la ayuda de Gucumatz, una criatura mítica mitad-celestial y mitad-terrenal
representada por la serpiente emplumada. Cuando se encontraron, de sus meditaciones,
palabras y consejos, la tierra nació; de la inmovilidad y silencio de oscuridad, el mundo
entró en su existencia. En la experiencia del Maya-Quiché, el poder y sabiduría del
Creador fueron mediados y complementados por la serena compañia de la serpiente mística.
Este estudio ha intentado llamar la atención a la dimensión religiosa de la vida de
Augusto Sandino y sus experiencias, y trazar el desarrollo milenarista del guerrillero. El
uso de este método deja que veamos que Sandino actuó de acuerdo con el modelo que muchos
otro profetas milenaristas y mesías del Tercer Mundo han seguido, y es similar al
elemento gnostico moderno que alimentó a régimenes totalitarios en este siglo.
La vida de Sandino es un ejemplo de lo que seres humanos son capaces cuando, absorbidos
por su orgullo, perdidos en desesperación y aplastados por la ansiedad de nuestra
existencia, buscan alivio y salvación conclusiva en la certeza mundana. Pero pensar que
la esperanza religiosa es responsable de estos resultados sería trazar conclusiones
equivocadas. "En la esperanza encontramos salvación," San Augustín nos
dice,"pero la esperanza que se ve no es esperanza." La esperanza verdadera es
"la fe en cosas no vemos," y requieren valor "por que cómo puede un hombre
tener esperanza en lo que ve?," preguntó, "pero si tenemos esperanza en lo que
no vemos, entonces esperamos con paciencia." La paciencia es una cualidad muy rara en
los revolucionistas.
Si el discernimiento de Salman Rushdie sobre los nicaragüenses es correcto, que para
entender a sus vivos debe llegarse a una comprensión de sus muertos, entonces el estudio
de una figura nicaragüense tan influyente como Augusto Sandino puede sólo contribuir a
nuestra comprensión de la Nicaragua actual. Sería más fácil entender por qué un
hombre como Marco Antonio Bonilla, creyendo ser el hijo de Dios en el Mercado Oriental
durante Pascua 1992 en Managua, atrajo muchedumbres en busca de un favor, una cura
milagrosa o una simple bendición. Sería más fácil entender que las brujas tiene
sindicato en Nicaragua. Sería más fácil entender cómo la ola de violencia Sandinista
en el verano de 1993 buscó justificación en la defensa de lo que ellos llaman las
ganancias de su revolución.
El comentario de Rushdie es perspicaz no sólo porque identifica que tanto
nicaragüense fácilmente conecta a Sandino con Cristo, pero también porque muestra que
las esperanzas milenaristas todavía flotan en la superficie en el pais. No es una
sorpresa, por consiguiente, que un gran número de nicaragüenses todavía se identifica
con, y venera la figura de, Augusto Sandino. Por estas razones una investigación de
las tendencias milenaristas de los seguidores de Sandino en
Nicaragua es un tema rico para futura investigación.
El intento de Sandino de sacar al mundo de la oscuridad y recrearlo con la luz de las
revelaciones de la nueva era, es paralelo al mito de génesis Maya-Quiché en una manera
importante. Gucumatz ha venido a la ayuda de Tepeu una vez más. Pero en lugar de palabras
y meditaciones, trajo sangre y revolución.