Augusto C. Sandino 1895-1934
Carta a Abraham Rivera, 21 feb. 1931


Cuartel General del Eército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.

Febrero 22 de 1931

Sr. Coronel Abraham Rivera
Rio Coco

Mi muy distinguido hermano,

De manera muy atenta hemos hecho las consideraciones relativas a dos puntos importantes que Ud. nos trató en sus comunicaciones anteriores. Ellas son: la cuestión de los sacerdotes en el Rio Coco, y la inclinación al hueveo de nuestros muchachos.

Posoblemente que nosotros llegaremos a tener la oportunidad de controlar militar, civil y religiosamente a nuestra República.

En aquellos felices días para nuestro pueblo tendrá lugar entre nosotros un análisis de todo lo que nos estorbe para el progreso humano, y eso será barrido por nosotros con escobas de bayonetas. En esta vez me refiero a los sacerdotes que están en el Rio Coco.

En lo relativo a los "hueviadores", que no le apenan por que es la natural consecuencia de un pueblo que ha vivido oprimido y de que antes nunca tuvo oportunidad de vivir con holgura, porque nuestros infelices anteriores Gobiernos consintieron que vivieramos alquilados como mulas a los imperialistas yanquis y a algotros explotadores de mala fe.

Que no le asusten mis explicaciones porque le parezca que son demasiado radicales, pues nada de eso hay mi querido hermano.

Pues bien, hermano:
Le referiré aquí una anécdota que me ocurrió con mi propio padre en una hacienda de nosotros y cuyo nombre es Los Angeles. La anécdota en cuestión occurrió cuando apenas yo tenía 12 años. Mi padre es propietario y lo he considerado aprovechado de circunstancias que acontecen al pueblo, para atener el también sus propiedades. No es difícil que mi padre se haya sorprendido, al preguntarle yo que si el no consideraba injusto aquella manera de sostener su pequeño capital.

Mi padre me ha contestado de que él no quería explotar aquella situación del pueblo pero de que si él no explotaba, sería explotado por los explotadores.

Pues bien, mi querido hermano:
Puede decirse que desde aquella época yo principié a tomar conciencia de las cosas.

Poco tiempo después yo salí de mi pueblo natal en aventuras de mi vida, y recorrí todo nuestro Itsmo Centro Americano, México y los Estados Unidos de América, en cuyos lugares tuve toda clase de vida, la que en verdad de verdad fue mi propia escuela.

Hay cosas muy curiosas en la biografía de mi vida, y ni yo mismo sabía que andaba aprendiendo secretos de la perversidad humana, para más tarde decirles la verdad a nuestros hermanos, no sólo de Nicaragua, sino aún los de todo el globo terrestre.

No se preocupe pues mi querido hermano por las "hueviaditas" de nuestros queridos muchachos. Porque eso es una consecuencia de la miserable situación económica que han vivido sus espíritus postergados por millones de siglos.

Ahora bien, mi querido hermano:
La tierra hace que existe, alrededor de ciento veinte millones de siglos, y en sus principios solamente hubo la gestación de la naturaleza sin que el género humano viniera a esta tierra, sino hasta que nuestro padre "Creador del Universo" había logrado hacer varios cataclismos en este mismo globo], y después frutaron los árboles esperando al hombre que venia de otros planetas (Neptuno) quien habia recibido su juicio de mayoría y aquellos espíritus que no estaban al grado de progreso en el amor de los otros, fueron arrojados a este mundo de expiación.

Solamente ciencuentiocho siglos hace que Adán y Eva con veintisiete más espíritus misioneros vinieron a este Globo para orientar sobre el camino del amor a la otra multitud de espíritus que habian nacido en bolsitas de cinco centímetros del árbol de Quino, quienes habían sido arrojados del planeta Neptuno.

Los primeros ladrones de la tierra fueron los sacerdotes y los militares.

Antes de Adán y Eva, el hombre principió a sentir temor cuando principió a comprender que se morían.

Peris fue el primero quien en los rios de Asia descubrió la manera de recoger las pepitas de oro, las que martillando logró formar en planchitas relucientes y sonoras.

Peris entregó las planchitas de su invento a quienes hacían el culto. Los sacerdotes hacían el culto cuando en una congregación se encontraban, tenian derecho de violar ante el público a la doncella virtuosa. Cuando estaba en el delirio del espasmo, corría uno y le clavaba su puñal en el corazón de la doncella.

Con la sangre caliente, tivia, comulgaban los allí presentes.

El hombre quien hacía el culto le llamamos hoy sacerdotes, y quienes les cuidaban se llaman hoy militares; quienes mas se han dividido los "poderes" dejándose unos el poder civil y otros el poder moral.

Entre los militares y sacerdotes hubieron disturbios en las disputas de las plachas de oro inventadas por Peris. Peris tuvo necesidad de huir de los disturbios que había ocasionado su invento y se refugió en las selvas incultas, las que más tarde sus hijos poblaron, y hoy esa nación se llama Persia.

Fulo se llamó quien descubrió el fuego en "Agipto", y entre los de Peris y Fulo sometieron el oro al fuego, con lo que la cuestión resultó mejor.

Hasta otro dia mi querido hermano, tendré el especial gusto de darle otra clase.

Sinceramente vuestro hermano.

Patria y Libertad

A. C. Sandino