3 de Febrero de 1931
Sr. General Pedro Altamirano,
Campo de Operaciones
Mi muy distinguido hermano:
Sinceramente hermano: sin que ninguno de los demas jefes de nuestro ejército, ni el
propio su secretario nuestro queridísimo hermano Pedro Antonio Irías, sea esto un
resentimiento, le manifiesto en privado, de que ni yo mismo sabía de que Ud. y el hermano
Gral. Carlos Salgado son Espirítus Misioneros que están conmigo, y que en muchas
ocasiones hemos estado juntos. Sin embargo yo esto lo supe hasta mi llegada a Mexico en
Instituciones Espiritistas, que, aún todavía trabajan oculto. Todavía no puedo decir
quienes fueron Uds., por que no me lo permite la cábala, pero quizá despues del triunfo
habrá lugar de esas explicaciones.
Querido hermano: No tema Ud. Y siga aldelante que todo lo que tenemos preparado y
nuestro triunfo está descontado, pero se hace necesario la prolongación de nuestra
lucha, para el mejor zarandeo de nuestras diferentes capas sociales.
Pues bien: tenemos entendido que Ud. Realizará la proyectada gira a la Costa
Atlántica, para lo que le quedan a Ud. amplios poderes para llevarla a cabo, siempre que
sienta Ud. la inspiración del viaje.
Nos han llegado noticias de que en la Costa Atlántica se han efectuado algunos
disturbios, y de que por allá esperan al Gral. Pedro Altamirano. Es pues un campo fecundo
para sus actividades, pero sin negarle el machete o la soga a quien lo necesite, pues de
antemano le hemos enviado los ultimos pronósticos, los que tienen su asiento en nuestra
cábala.
No hace falta que los otros jefes expedicionarios vayan con Ud. si ellos no quieren,
pues cada quien de Uds. los jefes expedicionarios de nuestro ejército sienten entre si
mismos, una especie de atracción y confianza en ciertos lugares, lo que indica, científicamente
que aquel lugar que les atrae, alli tendran éxito en sus operaciones, asi como yo mismo
en la zona de El Chipote, en donde mis abuelos conocieron y por ende, vivo aún debajo de
los palos como cualquier otro animal.
Esto no quiere decir que solo en aquel lugar debemos de estar, no. Mas tarde le
soltaré el nudo.
Ahora bien, mi querido hermano: Recibí la nota del hermano Capitán Villegas y los
ciento veinte córdobas que él mismo se sirvió enviarnos, pero no estamos satisfechos
con las explicaciones del hermano Cap. Villegas.
El caso que nos manifiesta el hermano mencionado de que él es responsable de la nota
enviada al último de los miserables de José María Moncada, según Villegas, es un tal
Zelaya.
La responsibilidad es simplemente del hermano Capitán Villegas, si él le ha pedido el
permiso a Ud. para ir en busca de su familia, no es cierto de que él quiere mucho a su
familia, pues se ha ido, por que tiene temores de que le pasamos por las armas en
recompensa de su intención de traicionarnos.
Sírvase Ud., hermano Altamirano, tratar de reunir al hermano Villegas y al otro Zelaya
para carearlos. Despues de ocurrido el careo indicado, comprenderá Ud., porque
efectivamente tiene Ud. facultades propias para comprender quien de los dos de ellos es el
taridor e immediatamente Ud. se servirá pasarlos por las armas y dar cuenta en esta
Jefatura Suprema del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.
Nada le contesto al hermano Villegas porque nada merece de nosotros. Sin embargo,
hermano Gral. Altamirano, antes de terminar esta nota, quiero manifestarle de que le queda
a Ud. alta y solemnemente prohibido contestar ninguna nota que el enemigo pudiera
dirigirle a Ud.
Tenga Ud. entendido y muy seriamente de que los poderes de nuestra revolución están
constituídos en nuestro valuarte de este Cuartel General, y que bajo de ningún punto, ni
por ningún motivo, puede haber ninguna contestación fuera de este Cuartel General de
nuestro Ejército, porque no es solamente un jefe, ni solamente una columna la que está
luchando para toda y retoda nuestra Soberanía Nacional.
Nuestra Jefatura Suprema del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua,
es decir su espíritu, está dentro de una materia que se le conoce con el nombre de
Augusto C. Sandino, por que es necesario asi, de que este [yo] también lleno de las
mismas miserias humanas de que están llenos los demás a quienes hay que defender del
oprovio de los espirítus corruptores.
Supongo, mi querido hermano, de que con las anteriores explicaciones no habra nada ni
nadie a quien a Ud. le impresione para que conteste a los miserables ladrones, asesinos de
nuestra soberanía nacional.
Con el cariño más sincero y la atención más esmerada, me permito enviarle por
conducto de Ud. mismo a su muy estimable familia, los sinceros, atentos y cariñosos
recuerdos a su apreciable familia.
Sinceramente su hermano que lo estima.
Patria y Libertad.
A. C. Sandino
[Signature and Seal]