Con
Sandino |
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México entero sintió en su alma algo extraordinario cuando los
rotativos anunciaron el inesperado arribo del Héroe de las Segovias. Llegó
procedente de Yucatán cuando nadie lo esperaba. Cuando la gran ciudad no
era más que un solo canto de vida ante los escrutadores en esta capital,
Dr. Pedro José Zepeda, que quedó atónito al ver entrar a su despacho al
ínclito luchador. La noticia se regó por toda la urbe inquieta, a manera
de claros rayos de sol que iluminaban corazones henchidos de patriotismo.
Sandino sigue siendo el mismo hombre de lucha: Es el alma de la
raza vibrante, hecha de bronce y de granito, que comulga con el templo del
Dolor y del Sacrificio. Cada palabra suya es un grito de optimismo. Hasta
el huracán del tiempo parece que se detiene a contemplar al hombre minúsculo,
con gestos de gigante.
Me estaba picando la curiosidad de verlo. La obsesión de hablarle
me hacía ver visiones en mis ratos de ocio: ya al hombre tosco de mirada
torva, al atleta de espaldas anchas, o bien al soldado inculto forjado por
el yunque del patrio tosco. Y mis deseos se quedaron satisfechos, cuando
una tarde el escritor Armando Chavarri Matamoros y el periodista Ernesto
Carrera (compañero de labores) me dijeron: “Armas al hombro. Con
dirección a Sandino, de frente mar…”
No me hice esperar. Me armé de un lápiz, y de cuartillas, y
minutos después estábamos frente al hombre que inquieta al tío Sam. Lo
rodeaba su Estado Mayor y daba órdenes a su secretario Martí (salvadoreño).
Empezó a charlar con nosotros. Sus palabras seguras y sus ideas
claras nos dicen mucho de su buena ilustración.
“Nuestros pueblos están hambrientos,” nos dice. “A gritos
piden pan de justicia y el mundo entero ensordece para temblar después
ante una bandera de barras y de estrellas, porque cada barra es un tentáculo
y cada estrella una maldición que destruye libertades.”
Se enardece y sus ojos de tigre indómito quisieran petrificar con
su mirada al mismo sol que alumbra al Coloso Pirata del Norte.
Qué conceptos tiene usted sobre el comunismo, General? “El
comunismo está aureleado de libertad. Cada hombre lleva un espíritu
libre. Jesucristo forma parte de la noble cadena de los grandes comunistas.
Más, nos estamos perdiendo. Los hombres empiezan a corromperse manchando
la Santa Religión. Explotan y asesinan profanando al envolverse con
nuestra bandera. Rusia se salvó por el comunismo y ya se empezaba a
perder de nuevo, porque bajo esa bandera de libertades puras, habían
corrompidos.”
El cable que nos trae noticia de que sus hombres siempre están en
acción. Es cierto? “Así es. Pero me necesitan, aquí un puñado de
valientes que ofrendad su vida por la más noble de todas las causas. Los
que me han creído vencido me verán otra vez con el fusil en la mano
conquistando la libertad de Nicaragua, que es la libertad de América
Latina. Los que me odian han dicho que me vendí. No soy Judas, ni lo seré
nunca. La traición no la perdona ni el peso de los siglos. Que yo me iba
a suicidar, dijeron también. Mas esos imbéciles no saben que mi vida no
me pertenece. Mi vida es mi raza: los indios morenos. Y he de morir
luchando para que la juventud de la América mía continúe la labor
sagrada que yo empecé: arrojar al invasor maldito. Arrojar a los piratas
modernos de intervenciones amistosas. Ya es hora. Las Segovias me reclaman.
Allí me espera en pendón que enarbolé sobre los picachos de los montes.
Ese pendón bendito bañado con sangre de patriotas.
“América Hispana. Que hermoso nombre. Y fuera aún más hermosa
esta india morena, si fuera libre. Yo quise evitar el derramamiento de
sangre e invité a todos los gobernantes latinoamericanos para celebrar
una conferencia en Argentina. Pero desgraciadamente todos estos hombres
están enfermos de cobardía. Ya lo sabía. Y cuando más decepcionado
estaba por el gran silencio que guardaban los mandatarios de América,
recibí la respuesta del único valiente que afrontó el peligro: Dr. Pío
Romero Bisque. Esa república, que es todo corazón, estaba conmigo. Fue
la única, y a pesar de ser tan chica, no tembló ante el Coloso.” Se
anuncia unos periodistas yanquis. Nosotros comprendemos que es bueno
retirarnos y tendemos la mano al nuevo Bolívar calumniado por los hijos
bastardos de la
América Española. México,
D.D., Enero de 1930 (El
Nuevo Día. Ágora del pensamiento y la Acción. San Salvador, Ano II,
No. 14, Marzo de 1930, p.3). Director y Redactor: Br. Manuel López Pérez. |
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